sábado, 28 de abril de 2018

Sugerencia a Abel Caballero (sobre la Pass Vigo).

La noticia en Faro de Vigo el pasado miércoles VER.

     Se puede estar de acuerdo o no con esa idea, pero el alcalde de Vigo quiere que los vigueses no paguemos parte del coste del autobús público municipal (Vitrasa) a los vecinos de otros municipios colindantes, ni a nadie que no sea de Vigo.
     Un juez, aplicando la Ley, ha obligado estos días a proporcionar a esos foráneos la nueva tarjeta Pass Vigo, negando que se pueda aplicar el criterio de empadronamiento para ofrecer deducciones en el transporte público.
     Abel Caballero está muy cabreado, y afirma que esa medida nos va a costar cientos de miles de euros (millones ha llegado a decir) a los vigueses.

     Pues tiene fácil la solución: que Vitrasa cobre la tarifa que tenga que cobrar a todo el mundo, tanto a vigueses como a foráneos, sin que el Concello le tenga que pagar nada a la empresa concesionaria del transporte público para compensar lo que deja de cobrar a cada beneficiario de la Pass Vigo; y que después el Concello, al ahorrarse los millones de euros que ahora da a Vitrasa por ese concepto, podría reducir los impuestos municipales que nos cobra a los vigueses y compensar una partida con la otra, lo que no afectaría a sus presupuestos.

     Así todos contentos: porque aunque pagaríamos más por el autobús, lo ahorraríamos en lo que nos cobra el Concello por otros conceptos. Y se puede buscar la forma de que quien más gaste en autobús tenga después mayor reducción en impuestos, o se le compense de otra manera que sea legal.
     Y los vecinos de otros municipios no podrían protestar, porque pagarían lo que realmente cuesta el autobús en Vigo: es evidente que con esta medida pasarían a pagar más, pero en todo caso podrían pedir a sus respectivos Concellos que les reduzcan los impuestos para compensar lo que pagan por el uso del Vitrasa.

martes, 17 de abril de 2018

El alcalde de Coruña y sus aliados (Marea Podemos BNG) prefieren eliminar aguilas que alimentar a los que pasan hambre y no tienen nada.

 
   Fíjense bien en esa foto: es la vidriera del techo del salón de entrada y escaleras principales del Ayuntamiento de La Coruña. ¿Ven algo que les moleste? ¿Algo por lo que valga la pena gastar 65.500 euros?
    Fíjese bien. Podrá ver un águila en el motivo central, en el escudo de España. La mayoría de la gente que entra en ese edificio ni levanta la vista, y si lo hace es muy improbable que se fije en ese detalle.
   Pero a los actuales gobernantes del Concello (desde 2015) les parece imprescindible dedicar 65.500 euros a hacer desaparecer esa pequeña águila, porque la consideran un símbolo fascista que les resulta insoportable.
   Hace años, en 2009, los que entonces gobernaban el Concello de A Coruña estudiaron el caso en relación con la Ley de Memoria Histórica, y asesorados por expertos decidieron que no hacía falta modificar nada ni borrar ese escudo preconstitucional, y que era legal conservar esa vidriera como una "pieza de museo inserta en el edificio municipal".
   Pero los actuales dirigentes de Podemos y de la Marea, apoyados por el Bloque Nacionalista Gallego, se han empeñado en eliminar el águila, con todo el gasto que ello representa: 65.500€. Y para hacerlo, han decidido dejar de aportar ese dinero a ayudas sociales: Ver.
(Ir a la noticia, de hace unos meses, en La Opinión de A Coruña.)
   No me parece coherente el Acalde de A Coruña cuando presenta los presupuestos de la ciudad diciendo que es un dinero que "no estará destinada a enriquecer a unos pocos, sino a favorecer a muchos y muchas. Unas cuentas pensadas para la mayoría social y no para las élites..."
   Xulio Ferreiro, el alcalde, forma parte de las élites que pueden comer todos los días, y el gasto que supone eliminar ese águila solo beneficia a esas nuevas élites políticas y a su bienestar ideológico: a la sensación que les debe producir borrar de la historia imágenes que les dan alergia...
   Muchos coruñeses acuden desde hace años a la institución benéfica Cocina Económica (Ver) para poder comer y asearse y ser atendidos. También son muchos los atendidos por Caritas en Coruña.
   El Alcalde coruñés y su gobierno van reduciendo las ayudas a esas instituciones. Cocina Económica recibió 45.000€ en 2016 y 30.000 en 2017. Caritas 200.000 en 2016 y 100.000 en 2017 (Ver).
  Todas las personas atendidas por esas Organizaciones Benéficas forman parte de la mayoría social, que no obtiene ningún beneficio con el gasto de 65.500€ para borrar "el águila fascista", y que serán peor atendidos, comerán peor y pasarán más hambre y frío por culpa del fanatismo ideológico de los políticos de En Marea, Podemos y el BNG.
   Lo cual queda dicho para que la próxima vez engañen a menos gente.

    PD. Captura de convenios del Concello de A Coruña con Cocina Económica: en 2016 dieron 45.000€, en 2017 solo 30.000€:

 
Noticia de noviembre de 2017 en La Voz sobre el Concello de A Coruña: Leer.
 

jueves, 5 de abril de 2018

Cómo conseguir que se respete el himno en la final de la Copa.

(Este artículo ha sido publicado en El Confidencial Digital: VER).

   Propongo un protocolo para conseguir que lo que pasó estos últimos años en algunas finales de la Copa del Rey no vuelva a suceder:
1. Saltan al campo los dos equipos finalistas.
2. Poco después, los jugadores y los árbitros se sitúan en el centro del campo, en formación.
3. Se ponen en pié las autoridades.
4. Empieza a sonar el himno nacional por los altavoces del estadio.
5. Como reacción, se origina en las gradas un atronador pitido, acompañado de gritos y abucheos.
6. Se interrumpe la emisión del himno.
7. Poco a poco los hinchas nacionalistas y antiespañoles van dejando de pitar, silbar, abuchear e insultar.
8. Se espera el tiempo que haga falta a que se recupere el silencio.
9. Vuelve a comenzar el himno nacional desde el comienzo. Y aquí pueden ocurrir dos cosas.
10-A. Se vuelve a producir la pitada, y entonces se vuelve al punto nº 6: se silencia la megafonía, se interrumpe el himno, y se espera otra vez a que se recupere el silencio. Este bucle se repite todas las veces que haga falta.
10-B. Cuando se completa la audición del Himno, guardando el público el debido respeto exigible, se sientan las autoridades y ya puede comenzar el partido.
   Si el bucle 10-A se repite muchas veces, se avisa por la megafonía que una vez que transcurra una hora desde el primer intento de escuchar el himno en silencio, se procederá a desalojar las gradas, inicialmente en donde se originen los pitidos, o en el peor de los casos, y transcurridas dos horas, a desalojar el estadio y a jugar el partido sin espectadores en el campo.
 
La pitada del 2015 en Marca: Ver.
   Se puede considerar un principio vital para la convivencia civilizada que todos debemos tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran a nosotros. Algunos nacionalistas alegan su derecho a pitar el himno nacional en virtud de la libertad de expresión. La Audiencia Nacional reconoció hace años que no era un delito, aunque en la sentencia decía que "no era un ejemplo ni de educación ni del mínimo civismo exigible para ser respetado...
   Pero los nacionalistas no pueden pretender que se les respete a ellos si ellos no respetan a los demás. ¿Se imaginan lo que pasaría si en un acto institucional en Catalunya, Galicia, Euskadi... al empezar a sonar el Himno autonómico, un grupo de personas empezara a pitar y a abuchear ese himno? Muchos de los presentes se sentirían insultados, y esos "antinacionalistas" serían "masacrados", por decirlo simbólica y expresamente.
   En la venta de entradas para el partido de la final del próximo día 24, entre el Barcelona y el Sevilla, en el que se puede prever que se van a producir gritos y abucheos contra los símbolos que representan a España, habría que advertir antes lo que se va a hacer (una vez que se haya decidido aplicar el protocolo u organigrama expuesto arriba), y que los nacionalistas antiespañoles decidan si quieren gastar su dinero (viaje y entrada) para pasarse dos horas pitando y gritando, y quedarse al final sin ver el partido...
 
Los deportistas de todo el mundo respetan su himno,
sean de la ideología política que sean.
   El himno actual representa a España: es el que hay, el que establece la Constitución, ley suprema que tenemos que cumplir todos los españoles (nos guste o no). Si en una fiesta infantil los invitados se ponen a insultar o a abuchear al celebrante, él o sus padres acabarán echando a todos los alborotadores irrespetuosos. Quizá muchos españoles seamos más dignos que Juan Carlos y que Felipe para llevar la corona y defender a España, porque al menos yo, si fuera el Rey, no hubiera aguantado lo que ha pasado otros años: bajo al campo, cojo el balón, y mientras me marcho les digo: ¡Ahí os quedáis: me he cabreado y hoy no se juega el partido; esta es la Copa del Rey, yo soy el Rey, y no le doy la Copa a nadie! Y se aplaza el partido para otro día a puerta cerrada. Es otra opción.